Ginebra — La inversión extranjera directa (IED) global aumentó un 4% en 2024, pasando de 1,45 billones de dólares a 1,51 billones, según la última revisión de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

Sin embargo, este crecimiento esconde vulnerabilidades profundas, el incremento se vio impulsado principalmente por la volatilidad de flujos financieros canalizados a través de varias economías europeas, como Irlanda, Luxemburgo, Países Bajos y Suiza, que registraron grandes fluctuaciones y cifras negativas en 2023 y 2024.

Al excluir estas economías, los flujos mundiales de IED disminuyeron un 11%, de 1,67 billones a 1,49 billones, marcando el segundo año consecutivo de caída de dos dígitos y evidenciando la fragilidad persistente de la inversión internacional.

La IED en países en desarrollo se mantuvo estable, con aumentos notables en África y el Sudeste Asiático, mientras que Asia Oriental y América del Sur registraron disminuciones. Diez países concentran el 75% de estas inversiones.

En cuanto a sectores, la inversión en la economía digital es la única en crecimiento, con el valor de proyectos que se duplicó. En contraste, la inversión en infraestructura y sectores vinculados a cadenas de suministro se redujo.

La financiación para proyectos relacionados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en países en desarrollo cayó entre un 25% y 33% en infraestructura, energías renovables, agua y saneamiento, y sistemas agroalimentarios, solo el sector salud experimentó un leve crecimiento.

Las perspectivas para 2025 se han tornado negativas, afectadas por tensiones comerciales, fragmentación geopolítica y volatilidad económica, que han reducido la confianza de inversores y la actividad en acuerdos y proyectos.

Regionales, Europa fue la más afectada, con una caída del 58% en la IED, mientras América del Norte creció un 23%, impulsada por megaproyectos de semiconductores en Estados Unidos.

África alcanzó un aumento récord del 75%, principalmente por un gran proyecto en Egipto. Asia se mantuvo como la principal receptora, aunque con una baja general del 3%, destacando un crecimiento del 10% en el Sudeste Asiático.

América Latina y el Caribe vieron una caída del 12%, pero nuevos proyectos en Argentina, Brasil y México muestran un renovado interés inversor, los países menos adelantados registraron un aumento del 9%, aunque su participación sigue siendo marginal, apenas el 2% del total mundial.

“La inversión es más que flujos de capital; es una señal de dónde apostamos como sociedad”, señaló Rebeca Grynspan, Secretaria General de la UNCTAD, llamando a medidas urgentes y coordinadas para orientar la inversión hacia un desarrollo sostenible e inclusivo.